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Construir la movilidad autónoma del mañana: balance de las experiencias realizadas en Francia

Construir la movilidad autónoma del mañana: balance de las experiencias realizadas en Francia

Por Laura Brimont, investigadora digital, ciudad y movilidad en lIddri

Los experimentos con vehículos autónomos se han multiplicado en los últimos años en Francia. Llevados a cabo por fabricantes que desean probar sus soluciones tecnológicas en situaciones reales, estos experimentos son oportunidades para construir la movilidad autónoma del mañana y, potencialmente, para dirigir la tecnología hacia una oferta compatible con los objetivos colectivos de la movilidad sostenible.

En Francia, la política de experimentación del vehículo autónomo se estructura en torno al Grupo interservicios para el vehículo autónomo (GISVA), que agrupa a varios departamentos del Ministerio de la Transición Ecológica y Solidaria (encargado de los transportes), del Ministerio del Interior y del Ministerio de Economía y Finanzas. El GISVA se encarga de expedir las autorizaciones experimentales: entre diciembre de 2014 y junio de 2018 se han expedido unas sesenta.

El procedimiento de examen de los expedientes está muy centrado en las cuestiones de seguridad: así, el trabajo del GISVA consiste principalmente en comprobar que las experimentaciones no tienen un impacto en el tráfico y la seguridad de los usuarios de la carretera. En este contexto, el objetivo de la experimentación no es evaluar cómo una solución de movilidad autónoma responde a las cuestiones de movilidad, en particular la sostenibilidad.

Las autoridades locales se están involucrando cada vez más

Sin embargo, esta situación cambió a partir de 2018 con el lanzamiento de una convocatoria de proyectos liderada por la Agencia Francesa de Medio Ambiente y Gestión de la Energía (Ademe), que anima a los actores de la movilidad autónoma (operadores de transporte, fabricantes de automóviles, fabricantes de equipos, aseguradoras, proveedores de infraestructuras) a formar consorcios en los que las autoridades locales están llamadas a desempeñar un papel central. En este sentido, la implicación de las autoridades locales debería considerarse como una señal positiva de que las cuestiones de movilidad sostenible deberían tenerse más en cuenta a la hora de definir los objetivos de los experimentos, en la medida en que las autoridades proporcionan un conocimiento del territorio, sus recursos e infraestructuras que permitirá una mejor conexión de la oferta tecnológica con las necesidades y limitaciones de la movilidad.

No obstante, para muchas autoridades locales, la realización de experimentos con vehículos autónomos sigue siendo un verdadero desafío. En primer lugar, porque es muy difícil analizar cuál podría ser la contribución real de esta tecnología emergente y potencialmente disruptiva a la provisión de transporte público. Por ejemplo, muchas autoridades locales ven esta tecnología como una solución para establecer líneas de autobuses en zonas rurales muy poco pobladas, aunque el costo de la tecnología sólo permitirá desplegarla en zonas con una cierta densidad de viajes, como se muestra en este estudio prospectivo del IDDRI . Por otra parte, algunas experiencias se asemejan más a acciones de comunicación, como lo ilustra una serie de experimentos muy similares basados en lanzaderas autónomas con recorridos de algunos centenares de metros (puente Charles-de-Gaulle en París, barrio de la confluencia en Lyon, allées Jules-Guesde en Toulouse). Estas iniciativas son sobre todo una oportunidad para que el territorio muestre un rostro dinámico y orientado a la innovación.

Sigue siendo necesaria la participación estratégica del estado

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