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¿Puede ser sostenible la movilidad independiente?

¿Puede ser sostenible la movilidad independiente?

Por Laura Brimont, investigadora de Ciudades y Movilidades, Iddri

El vehículo autónomo es objeto de una imaginación extremadamente positiva que pone de relieve numerosas ventajas: mejora del acceso a la movilidad, reducción de la congestión, electrificación del parque de vehículos, etc. . Sin embargo, estas promesas deben ser vistas con cautela: los beneficios potenciales de la movilidad autónoma dependen de los modelos de movilidad que serán desplegados. Revise las promesas (y los riesgos) de la movilidad autónoma en cinco preguntas clave.

¿Será más accesible la movilidad independiente?

La movilidad se percibe hoy en día como un derecho individual, en la medida en que condiciona la participación en la vida económica y social. Por lo tanto, el desarrollo de la movilidad autónoma plantea una importante cuestión política: ¿puede mejorar el acceso a la movilidad del mayor número de personas o, por el contrario, reforzar las desigualdades? Para responder a esta pregunta es necesario pensar en posibles modelos para el despliegue de la movilidad autónoma. En el marco de un sistema basado en los coches autónomos privados individuales como extensión del modelo dominante existente, los vehículos autónomos probablemente seguirán siendo más caros que los vehículos «clásicos» durante algún tiempo: la literatura existente estima así el coste adicional asociado a la autonomía entre 8.000 y 12.000 euros en 2030, y luego en unos pocos miles de euros en 2050. En el marco de un sistema organizado en torno a los taxis robotizados, el coste del servicio depende principalmente de la tasa de ocupación del vehículo. En un estudio prospectivo sobre movilidad autónoma , los investigadores del IDDRI muestran que el coste de un servicio de taxi robótico se aproxima al de un coche privado, suponiendo una tasa de ocupación de 1,5 pasajeros/km. Por lo tanto, es probable que los taxis robot se desplieguen primero en los centros urbanos donde es posible lograr una cierta densidad de viaje y donde serán los más atractivos desde el punto de vista financiero. Por lo tanto, el acceso a la movilidad autónoma estará determinado no sólo por criterios financieros sino también por criterios espaciales: la autonomía será más fácil de desarrollar en las zonas urbanas que en las rurales.

¿Se puede desarrollar el transporte público a través de la autonomía?

La autonomía puede, hasta cierto punto, tener un impacto positivo en el desarrollo del transporte público y, por consiguiente, en el acceso a la movilidad. En el mismo estudio , el IDDRI muestra que, a un costo constante por pasajero, un autobús autocontenido es económicamente viable con una tasa de ocupación más baja que un autobús convencional. De este modo, sería posible servir nuevas rutas o mejorar los servicios en las rutas menos transitadas. En otras palabras, la autonomía permitiría ampliar el alcance de la relevancia del transporte público. También es concebible que los ahorros realizados con la transición a la autonomía puedan ser reinvertidos para modernizar las flotas de autobuses y financiar la transición a las motorizaciones alternativas.

¿La autonomía fomentará el uso compartido de vehículos?

Una de las suposiciones que se hacen frecuentemente sobre el vehículo autónomo es que será más compartido que los coches privados actuales. Esta es una suposición atractiva, ya que los coches privados están actualmente infrautilizados en comparación con su potencial (están aparcados el 95% de su vida y la tasa de llenado …

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